Trastornos del sueño

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Trastornos del sueño

Dormir bien es muy importante para que el cuerpo descanse. En el caso de los niños, el sueño es esencial para reponer la energía extra que necesitan para crecer. Los trastornos del sueño en niños son mucho más frecuentes de lo que imaginamos. Por eso, es fundamental saber prevenirlos y tratarlos a tiempo.

Durante el sueño nuestro cuerpo reduce su ritmo de funcionamiento para que pueda recuperar el desgaste que se acumula durante todo el día. Para recuperarnos del cansancio hay ciertas fases dentro del ciclo del sueño que son más efectivas que otras para el descanso físico y mental. Es necesario dormir bien para alcanzar todas esas fases sin interrupciones y así descansar correctamente.

Hasta hace poco, la investigación de los trastornos del sueño se había centrado de manera casi exclusiva en los adultos, pero la situación ha cambiado mucho durante las últimas décadas. Las principales causas de este cambio de perspectiva han sido los retrasos de crecimiento en niños cuando los trastornos de sueño persisten y el hecho de que una gran parte de los trastornos del sueño que sufren los adultos provengan de su infancia.

Por eso, la prevención y el diagnóstico precoz de estos trastornos es tan importante  La solución suele ser muy sencilla en la gran mayoría de los casos, y la calidad del sueño mejora la calidad de vida del niño de manera muy significativa.

Es fácil determinar si el niño puede tener algún trastorno del sueño que debas consultar con tu pediatra contestando a unas sencillas preguntas:

  1. ¿Tiene dificultades para conciliar el sueño?
  2. ¿Está muy activo o muy somnoliento durante el día?
  3. ¿Se despierta a menudo por las noches?
  4. ¿Ronca?

Si observas alguno de estos síntomas en tu hijo, el pediatra te remitirá seguramente al especialista para que le realice las pruebas pertinentes que determinen si padece algún trastorno del sueño.

Principales trastornos del sueño

Los trastornos del sueño en niños pueden ser muy diferentes entre sí. Se distinguen, por el modo en cómo afectan al ciclo del sueño, entre disomnias y parasomnias.

Las disomnias son trastornos que afectan a la calidad, cantidad u horario normal del sueño. Las más importantes son:

  1. Apneas del sueño, o síndrome de apnea del sueño infantil: un trastorno del sueño con episodios en los que la garganta se obstruye y el oxígeno no pasa a los pulmones. Esto provoca continuas interrupciones del ciclo del sueño, ya que el niño se despierta frecuentemente. Se encontrará cansado y somnoliento.
    Los principales síntomas son los ronquidos y la somnolencia diurna, pero necesitarán hacerle un estudio del sueño para poder diagnosticarlo. En algunos casos tiene que ver con la obesidad tanto en niños como en adultos, por lo que la pérdida de peso suele solucionar el problema.
  2. Insomnio: dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido durante la noche.
  3. Hipersomnia: un trastorno del sueño poco frecuente, que se caracteriza por la necesidad de dormir hasta 12 horas durante la noche y alguna más durante el día.
  4. Narcolepsia: que presenta cuatro síntomas: somnolencia diurna, alucinaciones, parálisis del sueño y cataplexia (el cuerpo se desploma). Es poco frecuente en niños, aunque la hipersomnia en la infancia puede indicar que se desarrolle narcolepsia en la adolescencia.
  5. Retraso de fase de inicio del sueño: más frecuente en adolescentes, a los que les cuesta más dormirse por la noche y levantarse por la mañana. Es fácil de solucionar adelantando la hora de irse a la cama cada día un poco más, hasta que el sueño se ajuste a un horario normal. Si se produce en niños, suele tener que ver más con establecer límites o factores externos (mucho ruido, no tiene su mantita o peluche...).

Las parasomnias son los trastornos del sueño en los que se producen acontecimientos anormales que alteran el correcto desarrollo de las fases del sueño. No suelen ser trastornos graves y suelen desaparecer con el paso del tiempo. Algunas de las más frecuentes:

  1. Pesadillas: no suelen ser demasiado importantes, aunque sí muy frecuentes entre los 3 y los 6 años, sobre todo en días ajetreados o difíciles. Debes consultar con tu pediatra si son muy frecuentes o recurrentes, pero en la mayoría de los casos son episodios puntuales que no revisten mayor importancia.
  2. Terrores nocturnos: a diferencia de las pesadillas, tras los terrores nocturnos, es difícil que el niño recuerde algo de lo ocurrido. Puede parecer consciente e incluso hablar o gritar. Son más comunes entre los 4 y los 12 años.
  3. Sonambulismo: consiste en una alteración durante el sueño en la que el niño parece consciente mientras duerme. Se levanta, camina, mantiene los ojos abiertos, o incluso come o se lava. Sus causas no se han determinado aún pero parece que tienen mucho que ver con los terrores nocturnos.
  4. Bruxismo: el niño aprieta las mandíbulas y "chirría" los dientes mientras duerme. Puede indicar un problema maxilofacial o de estrés, y produce desgaste y sensibilidad en los dientes, además de dolores de mandíbula, cabeza o espalda.
  5. Otros trastornos del sueño menos comunes y de menor importancia son la somniloquia (hablar durante el sueño), los movimientos rítmicos del sueño o los despertares confusionales.

Buenas costumbres para conciliar el sueño

Los trastornos del sueño en niños pueden tener causas muy variadas que deben ser valoradas por el especialista, pero se ha comprobado que la mayor parte de ellos tienen causas externas en las que podemos incidir para que los niños dejen de dormir mal:

  1. Pónselo fácil a la hora de dormir. La cama debe ser cómoda y el ambiente silencioso, con oscuridad casi total y la temperatura adecuada, ni demasiado abrigado ni entre corrientes, enseñándole a ver la hora de irse a la cama de manera positiva.
  2. Debes evitar los factores que puedan alterarle a la hora de conciliar el sueño, como las cenas copiosas, las bebidas azucaradas o con cafeína, las situaciones excitantes como cosquillas o juegos intensos, hacer planes para el día siguiente o recordarle algo que ha hecho mal.
  3. Establece una rutina y unos horarios, pero no seas inflexible si el niño está demasiado cansado o excitado. Deja el baño para la noche, ponle un poco de crema hidratante mientras le das un masaje, léele un cuento o hablad tranquilamente de lo que ha hecho durante el día, y después déjale que se duerma solo.
  4. Evita el sobrepeso con una dieta equilibrada y ejercicio diario. Una vida saludable mejora la calidad del sueño en los niños, y además les enseña buenas costumbres que seguramente repetirán cuando crezcan.

Sigue estos consejos y todos podréis dormir mucho mejor por las noches. Recuerda que el sueño es muy importante en los niños. Si observas alguno de estos síntomas mientras descansan, debes consultar a tu pediatra  para encontrar la solución a cualquier trastorno del sueño.

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Emma

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