Anticonceptivo masculino

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Anticonceptivo masculino

¿Por qué la responsabilidad sobre el control de natalidad casi siempre acaba recayendo sobre las mujeres?  ¿Por qué apenas existen anticonceptivos masculinos? Y, sobre todo... ¿para cuándo la Píldora masculina?

Los hombres disponen de muy pocas opciones a la hora de controlar la natalidad, sobre todo si tenemos en cuenta el amplio abanico de métodos anticonceptivos del que disponen las mujeres.

La abstinencia, la vasectomía y el preservativo son hasta ahora las tres únicas posibilidades de las que dispone el género masculino para evitar el embarazo no deseado.

La vasectomía es un método reversible y muy efectivo, pero requiere pasar por quirófano, por lo que sólo se recomienda en hombres que ya han completado su ciclo reproductivo. Y ni que decir tiene que la abstinencia podría excluirse como método anticonceptivo ya que es inviable cuando existen relaciones sexuales completas.

A menudo, esto reduce las opciones a una sola: el preservativo, uno de los métodos anticonceptivos más efectivos para prevenir el embarazo y también las enfermedades de transmisión sexual. Pero tienen varios inconvenientes: debes llevarlos contigo siempre que los necesites, a muchos hombres les resultan incómodos o consideran que reducen su sensibilidad y su efectividad se reduce considerablemente si no se usan correctamente.

Anticonceptivo masculinoAdemás, el control de la natalidad es un tema sobre el que los hombres se interesan cada vez más y sobre el que desean tener mayor responsabilidad. Probablemente sea por eso que las tendencias están cambiando, y el interés de las empresas farmacéuticas en la comercialización de un anticonceptivo masculino ha aumentado a lo largo de los últimos años.

En este sentido, varios proyectos de investigación en diversas universidades y laboratorios a lo largo de todo el mundo trabajan con un mismo objetivo: un anticonceptivo que apenas tenga efectos secundarios, pero cuya efectividad sea alta y prolongada en el tiempo.

Los primeros fármacos experimentales de este tipo se basaron en la administración de inyecciones de testosterona para evitar la producción de espermatozoides. Las investigaciones actuales, sin embargo, experimentan con otro tipo de sustancias para evitar los  efectos secundarios de las hormonas y se centran en evitar que los espermatozoides puedan fecundar el óvulo.

Este tipo de fármacos podrían acabar por ingerirse en forma de pastilla o implantarse de manera semipermanente, al igual que muchos de los anticonceptivos hormonales que hay disponibles para las mujeres.

Así, los anticonceptivos masculinos podrían acabar por sustituir definitivamente a la píldora femenina en muchas relaciones estables; convertirse en la solución definitiva para controlar la natalidad en parejas en las que la píldora está contraindicada para la mujer; o simplemente, convertirse en una opción más para que los hombres decidan sobre el momento en que desean tener hijos.

Esto es una magnífica noticia para los hombres, pero también para muchas mujeres, ya que para ellas sería un auténtico alivio poder compartir el control de la natalidad con sus parejas.

La mala noticia es que la mayoría de estas investigaciones se encuentran en fase experimental, por lo que aún tendrán que pasar unos cuantos años para que los ensayos que ahora se realizan en animales o células humanas sean probados en humanos, se compruebe su eficacia real y sean finalmente puestos a la venta.

De todos modos, esta larga fase de experimentación es imprescindible para poder comprobar la efectividad y la inocuidad de estos fármacos experimentales. Así  que es mejor pensar que las investigaciones sobre la píldora masculina están cada vez más cerca de ampliar la hasta ahora escasa variedad de anticonceptivos masculinos de los que disponemos hoy en día.

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Sara

Sara