¡Mi hijo ronca!

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¡Mi hijo ronca!

No es tan común como en el caso de los adultos, pero la realidad es que uno de cada diez niños ronca. Lejos de indicar un descanso placentero y saludable, los ronquidos suelen ser un síntoma de apnea, un trastorno del sueño que podría llegar a retrasar el crecimiento de tu hijo.

Si tu hijo ronca mientras duerme, es probable que te hayas planteado si es normal o si debes preocuparte. Los ronquidos pueden llegar a resultarnos tan familiares que en raras ocasiones se nos ocurre consultarlo con el pediatra.

Sin embargo, los ronquidos de tu pequeño son muy diferentes a los de los adultos, como también lo son su anatomía y metabolismo.

En el caso de los niños, la presencia de apneas del sueño podría poner en riesgo su salud y alterar su ritmo de crecimiento. Lo mejor, la mayoría suelen tener fácil solución.

¿Por qué roncamos?

Cuando dormimos, el ritmo de los pulmones se ralentiza y la respiración se relaja, ajustando los niveles de oxígeno y dióxido de carbono a nuestro ritmo de descanso.

Cuando las vías superiores se obturan, aparece el ronquido, un sonido que se produce por la vibración del paladar y la campanilla de la garganta.

En ese momento, si las vías se obstruyen el tiempo suficiente para afectar al ritmo normal de la respiración, se produce el síndrome de apnea obstructiva del sueño o SAOS.

La mayoría de las apneas del sueño se producen por una hipertrofia de las amígdalas, pero no son los únicos motivos:

  1. Apnea central. Provocada por la ausencia de estímulos en los músculos respiratorios por parte del sistema nervioso central.
  2. Apnea obstructiva. Provocada por una obstrucción de las vías, generalmente adenoides (vegetaciones) demasiado grandes, pero también un tabique nasal torcido o vías respiratorias estrechas.
  3. Apnea mixta. Muy poco frecuente, sus causas son una combinación de las dos anteriores.

Síntomas de la apnea del sueño en niños

Además de los ronquidos, hay otros síntomas que podrían indicar la presencia de apneas del sueño durante el descanso de los niños.

  1. Las alteraciones en el ritmo de la respiración, los movimientos bruscos, los despertares frecuentes o el exceso de sudoración son algunas muestras de apnea que puedes observar mientras tu hijo duerme.
  2. Durante el día, el cansancio, el reflujo, la somnolencia, la cefalea y la sed matutinas pueden darte algunas pistas de la presencia de apneas del sueño por las noches.

Tratamiento para la apnea del sueño

Los niños deben descansar correctamente. Es fundamental para su desarrollo y su crecimiento. Si no es así, no tardarán en aparecer retrasos en su evolución, problemas de comportamiento y bajo rendimiento.

Por eso, es fundamental determinar cuanto antes la causa de los ronquidos. Aunque cada vez hay modos más eficientes y sencillos para hacerlo, te sorprenderá saber que una simple exploración de las vías respiratorias por parte del pediatra suele ser el método más efectivo.

El síndrome de apnea obstructiva del sueño suele ser el más frecuente, y también el que suele tener una solución más sencilla. La extirpación de adenoides, pólipos y amígdalas suele solucionar la mayoría de los casos de este tipo de apnea del sueño.

El tratamiento de la apnea central del sueño, muy infrecuente, es un poco más complejo, ya que las causas son más variadas y a menudo consiste en tratar la causa de la apnea, como un problema cardiaco o de obesidad.

En cualquier caso, la mayoría de las apneas del sueño en niños se soluciona con una leve intervención quirúrgica que garantizará su correcto descanso y su crecimiento. Así que, si tu hijo ronca por las noches, no dudes en consultar a tu pediatra para mejorar la calidad de su descanso.

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Emma

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